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Latinys Tiny House

Quién es Henry Thoreau y cómo inspiró el Movimiento Tiny House

Thoreau y el Movimiento Tiny House ¿Qué tienen en común? Henry David Thoreau escribió varios libros que inspiran el Movimiento Tiny House, pero el que más ayuda a definir este estilo de vida es Walden o Life In The Woods.

Walden tiene la forma de un ensayo. Es un texto de no ficción que relata un experimento cuyo sujeto es la vida del propio Thoreau.

Dispuesto a registrar lo que le ocurre al irse a vivir en el bosque, en marzo de 1845 Thoreau comenzó a construir una cabaña de pino de 3 x 3.4 metros a orillas de una laguna en un lugar llamado precisamente Walden Poud. “Las pequeñas habitaciones y refugios disciplinan la mente; las grandes la debilitan”, escribió.

Thoreau y el Movimiento Tiny House

Walden y la historia del Movimiento Tiny House

El libro es una historia íntima entre la naturaleza y un individuo que convive con plantas, insectos, árboles, amaneceres y puestas de sol. Vive ahí dos años, dos meses y dos días.

Hay muchas cosas interesantes. Thoreau elige un lugar intermedio. Walden está a solo 2 kilómetros de Concord, su ciudad nativa. No es una fuga. No quiere convertirse en un ermitaño.

Elige un punto ni demasiado remoto ni demasiado cercano al mundo de los hombres.
La idea era tomar distancia suficiente romper la barrera que lo separaba de la naturaleza, pero tampoco tanta que impidiera visitar la ciudad o recibir la visita de sus amigos.

Durante esos años en Walden, Thoreau se dedicó a leer, a escribir, a perfeccionar sus técnicas de autodescubrimiento y, como los estoicos, a moldear prácticas que en muchos aspectos anticipan lo que hoy llamamos “estilo de vida tiny”. Por lo pronto, adoptó una dieta prácticamente vegetariana, sembró una hectárea de tierra con hortalizas y se negó a cazar animales salvajes y a consumir carne.

Thoreau y el Movimiento Tiny House
La tiny house que Thoreau construyó en Walden

Thoreau y el Movimiento Tiny House: Miller, Thoreau, Kierkegaard y Nietzche

En un prólogo a la edición de Walden de 1946, el novelista Henry Miller vinculó a Thoreau con otros vitalistas como Kierkegaard o Nietzsche. “Para mantener el oficio de lo cotidiano que conecta a individuo con la naturaleza, Thoreau recomienda evitar las obligaciones que supone sostener una reputación y una vida material acordes a las expectativas del momento. Cree que eso devora tiempo, recursos, serenidad y capacidad de apreciación de lo que la vida tiene realmente que ofrecer a diario”.

Thoreau combinó el racionalismo con la responsabilidad de celebrar el carácter emergente de la experiencia humana. “La existencia no puede reducirse a la suma de sus aspectos aislados, ni merece la pena dedicarla a acumular bienes que no aportarán ninguna satisfacción duradera”.

Al afrontar los retos cotidianos y no dejar su usufructo para un futuro hipotético, la persona es capaz de reconocerse como único artífice de su bienestar y propósito.

Thoreau y el Movimiento Tiny House

Thoreau y el Movimiento Tiny House: las raíces de Walden en la filosofía oriental

Walden incluye varias referencias a la filosofía oriental, que muestran el conocimiento de Thoreau de los orígenes panteístas de las religiones dhármicas. Renuncia al dualismo etéreo del pensamiento platónico. Recordemos que Platón relacionaba cuerpo y espíritu con un todo mortal, imperfecto y transitorio que surge de la naturaleza y vuelve en un ciclo interminable.

El panteísmo, es decir, el carácter inseparable de persona y entorno; o conceptos como el eterno retorno asocian, el pensamiento de Thoreau con Schopenhauer y Nietzsche.

Para conectar el individuo cn su entorno natural Thoreau menciona los textos védicos (en concreto, Bhagavad-gītā). En los confines del pensamiento dhármico, se fraguó un concepto similar a la razón de ser (“areté”) de los presocráticos: el “ikigai” (de “iki” —vida— y “kai” —esperanza, potencial—) o “razón de vivir”.

El “ikigai” busca el examen de la propia vocación natural en relación con el entorno donde uno se desenvuelve; en la antiguedad, esta razón de ser era similar al examen vitalista que emprende Thoreau en su tiny house junto al lago Walden.

La vida en tus propias manos (no en fuerzas exteriores)

Lo que atrajo a Thoreau de los presocráticos y del pensamiento oriental (como a Schopenhauer y Nietzsche), es que la vida plena no está en manos de fuerzas exteriores (un chamán, un dios, una sensación, una posesión), sino en la autosuficiencia basada en el cultivo personal y el conocimiento del medio. En la apreciación de la naturaleza y en el trabajo en un propósito.

“Lo que uno espera de la vida nunca debería ser un espejismo que aspire a la perfección en el futuro inalcanzable, sino la bella y áspera imperfección de las tareas presentes, incluyendo una apreciación — aunque sea primitiva, visceral, intuitiva— de nuestra relación con la naturaleza: reloj interno, realidad percibida, patrones de vida observados en la naturaleza, contemplación del paso de la jornada con la sensación de habitar un astro a la vez mediocre y de una extraordinaria rareza”.